jueves, 1 de marzo de 2018

Cámaras de cine amateur 1



En los inicios del cine la frontera entre el amateurismo y la profesionalización no parecían mucho claras. Los primeros cineastas acostumbraban a ser fotógrafos profesionales, pero su actividad cinematográfica tenía más de voluntarismo que de negocio.
Con el paso del tiempo, pero, el coste y la complejidad de os de los aparatos y la peligrosidad de las películas de nitrato que se inflamaban con mucha facilidad, relegaron el cine a un ámbito casi exclusivamente profesional.
Aún así desde bien pronto hubo intentos para conseguir un modelo de cámara que pudiera tener uno os doméstico. Las cámaras profesionales adoptaron casi desde los inicios el formato de 35 mm demasiado grande para una cámara amateur que lógicamente tenía que tener una medida más reducida.
 
La primera solución fue partir las películas de 35 mm por la mitad, y obtener una cinta de 17’5 mm. Este fue el formato del primer modelo con pretensiones de convertirse en una cámara doméstica, el Birtac, patentado en Londres el 1989 y al cual seguirían otros muchos intentos en este y otros formatos, como las películas de 11 mm. 15 mm y 22 mm.
 
El 1912 los hermanos Pathé sacó una cámara doméstica con película de 28 mm no inflamable 
 
...y Edison una de 22 mm. Siempre con la idea de conseguir un modelo que fuera popular.
Ninguno de estos intentos acabó cuajando en la creación de un auténtico formato estándar de cine de uso doméstico. Finalmente, el 1922, los hermanos Pathé sacaron al mercado el 9'5 mm. que tenía una sola perforación en medio, entre fotograma y fotograma, para el arrastre de la película. 
 
Al principio se concibió únicamente para la proyección, es decir que no había ni cámaras para grabar ni se venían películas vírgenes. Únicamente se disponía de proyectores doméstico y de películas ya grabadas y montadas con títulos del cine comercial que se venían o se alquilaban para ser vistas en familia, un sistema similar al del actual funcionamiento del alquiler y venta de DVD's.
Pero bien pronto se vio que el formato podía servir también para la grabación de películas amateurs y el año siguiente se puso a la venta la primera cámara cinematográfica auténticamente doméstica de la historia, la Pathe Baby.
Los primeros modelos eran de manivela, lo cual quiere decir que se usaban siempre sobre trípode para evitar que las imágenes se movieran en exceso. Había que tener una cierta habilidad para mantener el mismo ritmo a la hora de darle vueltas, de forma que no se notaran cambios en la velocidad a la hora de la proyección.
 
El 1926 se ideó un mecanismo de cuerda que se acoplaba a la cámara original y permitía la grabación sin manivela, a un ritmo constante, y a varias velocidades, y el 1928 apareció la Pathe Motocamera el primer modelo que incorporaba de origen el mecanismo de cuerda en el interior de la misma cámara.
 
Los diversos modelos domésticos de Pathe tuvieron una rápida difusión y en los pocos años que van hasta el estallido de la Guerra Mundial se vendieron varios centenares de miles de aparatos en toda Europa



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